18 de abril de 2026

Tirando Deportes

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El trabajo silencioso de un canchero

Marcos Sosa, canchero de Atlético San Basilio, es una de las piezas claves para que el club pueda desarrollar su actividad cada fin de semana. Cuando hay fútbol en el “Coqueto”, el trabajo arranca temprano: “Generalmente corto la cancha el jueves o el viernes bien temprano, y el resto del día lo uso para marcar, porque el sábado juegan las inferiores y el domingo la reserva y la primera”.

Los fines de semana son los momentos de mayor exigencia. Marcos detalla que: “Se marca la cancha chica, la grande y se deja todo listo: vestuarios, baños, todo”. Pero el trabajo no termina ahí: “Cuando terminan las inferiores el sábado, se vuelve a limpiar todo de vuelta para dejar listo para el domingo”. En los días más tranquilos, el ritmo baja un poco, aunque también está el predio, que lleva su tiempo.

El cuidado del campo, sobre todo en verano, es todavía más forzoso: “Con estos calores y cuando no llueve, se riega mucho más. Empiezo desde las seis o siete de la tarde y a veces hasta las doce o la una de la madrugada, para que se riegue bien”. Además, explicó un detalle clave: “El pasto nunca se corta al mediodía o con mucho calor, porque se quema. La idea es cortar y después regar, así la herida del corte no lo afecta tanto”.

Si bien Marcos tiene una cierta planificación para los días previos, el clima también juega su parte: “Lo más complicado es el frío y el calor. El año pasado se resembró la cancha y a veces los chicos entrenaban con el pasto helado. Vamos viendo el pronóstico por el celular y, según eso, regulamos el riego. A veces es inevitable que la pisen porque tienen que entrenar, pero después hacemos todo lo posible para que se recupere”.

De cara a este año como en 2025, también hay pedidos puntuales desde el banco por Patricio Otero, dt del «Azul»: “Me pide que la cancha esté bien cortita y más ligera. Antes de cada partido se va a regar unos quince minutos, para que ayude al juego”.