En los últimos días, distintos videos de madres y padres de las divisiones infantiles de Lutgardis Riveros de Alcira Gigena comenzaron a circular y a ganar repercusión en redes sociales. Las imágenes muestran a las familias acompañando a sus hijos, alentando, disfrutando y viviendo el partido, pero dejando de lado los insultos y las situaciones de violencia que muchas veces aparecen en las canchas de fútbol infantil.
La iniciativa nació dentro de la subcomisión de fútbol infantil y encontró en las redes sociales una manera de transmitir un mensaje que va más allá del resultado de un partido. Así lo explicó Darío Bertorello, integrante de la comisión de fútbol infantil del club, quien destacó el trabajo de las madres que comenzaron a generar estos contenidos.
“La idea nació seguramente de una de las chicas que están en la subcomisión. Se sumaron este año algunas chicas y otras colaboran desde afuera. Una de ellas le quiso dar una vuelta de rosca a las redes sociales de las inferiores, algo que hoy es muy importante por el alcance que tienen, dependiendo de cómo se usen”, contó.
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Pero detrás de los videos hay una intención mucho más profunda: mostrar que el deporte infantil no se reduce a competir y ganar: “Los videos también son para que los padres vean que el deporte no es solo competencia. Hay muchas cosas detrás, todo lo que son valores que como papás queremos inculcar a nuestros hijos: compañerismo, sentido de pertenencia, empatía”, sostuvo Bertorello.
Y en ese sentido, las imágenes de las familias alentando se transformaron también en una herramienta para transmitir otra forma de vivir el fútbol. “En muchos videitos queda una enseñanza, un mensaje lindo, además de lo divertido y simpático que dejan. La verdad que están trabajando muy bien las chicas, les brotan las ideas y están buenas”, destacó.

El club como una segunda familia
Para Bertorello, la participación de las familias ocupa un lugar central en la vida cotidiana de las divisiones inferiores. Si bien aclaró que no existe un proyecto formal escrito, sí hay una idea compartida entre quienes trabajan en el club: colaborar y generar un espacio de pertenencia.
“Todos los que estamos trabajando tenemos nuestros hijos participando en las inferiores, en gimnasia artística o en alguna disciplina del club. Nace de cada uno, de colaborar y del sentido de pertenencia hacia el club”, explicó.
Ese vínculo, además, excede ampliamente lo deportivo. Los chicos pasan una importante cantidad de horas dentro de la institución y los entrenadores y dirigentes terminan teniendo un rol cercano en su crecimiento: “Termina siendo una segunda familia. Hay chicos que pasan muchas más horas con los profes a veces que con las maestras, que con el papá porque trabaja o viaja mucho”, señaló.
https://www.instagram.com/reel/DYsPcJfxLsG/?utm_source=ig_web_copy_link&igsi=MzRlODBiNWFlZA==
En ese contacto cotidiano también aparecen situaciones personales que requieren atención y acompañamiento: “En la cancha, en el día a día, se ve cuando están bien, cuando están mal, cuando algún problema les aqueja o cuando algo les molesta. Ahí está la parte donde los profes y nosotros, que estamos al medio, intentamos continuamente estar cerca de los papás y charlar”, agregó.
La violencia, un problema que atraviesa al fútbol infantil
Los videos también funcionan como punto de partida para poner sobre la mesa una problemática que atraviesa a las categorías infantiles y juveniles: la violencia de los adultos en las canchas. Bertorello entiende que no se trata solamente de un problema propio del fútbol, sino de un reflejo de situaciones que se observan en distintos ámbitos de la sociedad.
“Creo que es un problema de la sociedad en general. Se ve en la calle de cualquier ciudad. La poca paciencia ante la espera de algo, ante un cruce de calle. Todo el mundo tiene sus problemas, económicos, personales, emocionales, y todo eso afecta a quien te cruzás”, reflexionó.

Desde el club, explicó, se intenta intervenir y poner límites cuando las conductas de los adultos exceden lo permitido: “Cada uno aporta y le pone voluntad de solucionarlo o de minimizarlo, sancionando por ahí a papás que tienen cierta intensidad, que gritan o que pasan un poco la raya en cuanto a los modales. Siempre estamos sobre ello”, sostuvo.
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Trabajar con las familias para bajar la presión
En ese punto, Bertorello considera fundamental que los clubes puedan trabajar junto a las familias. En Lutgardis Riveros ya se están llevando adelante algunas acciones para abordar la problemática: “Así como en los clubes, en la escuela y en la familia se tiene que trabajar eso, desde el granito de arena que se pueda aportar desde el club y desde la subcomisión se trata de hacer”, afirmó.
Actualmente, los profesores están realizando capacitaciones con una psicóloga deportiva y para septiembre está prevista una reunión con los padres, con el objetivo de escuchar las distintas realidades y buscar herramientas para abordar las situaciones que se presentan.
Uno de los principales desafíos aparece cuando las expectativas de los adultos terminan transformándose en presión para los chicos: “Por ahí, como papás, pensamos que tenemos al mejor de todos, que va a llegar, que va a jugar, que nos va a salvar, y muchas veces eso termina siendo presión sobre el nene, donde no termina de disfrutar su infancia”, advirtió.
El desafío, entonces, no pasa solamente por sancionar a quien insulta o tiene una conducta violenta, sino por construir desde todos los actores una nueva manera de entender el deporte infantil: “Es un tema complejo porque no se puede trabajar de la manera que se quisiera por cuestiones económicas y sociales. Hay familias que se acercan, que si tienen un problema con el chico te lo cuentan y están dispuestas a colaborar, y hay familias que no. Por ahí no llegás a buen puerto en algunos casos, pero las ganas están. Se trata de hacer y algo siempre queda. Trabajando, algo siempre queda”, concluyó Bertorello.
Los videos de las madres y los chicos, entonces, son mucho más que una iniciativa para las redes sociales. Son una postal de una forma distinta de vivir el fútbol infantil: acompañar, alentar sin agredir y entender que, antes que jugadores, los protagonistas son chicos que están aprendiendo, jugando y disfrutando.
Fotos: Redes Lutgardis Riveros.

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