El primer partido marcó un movimiento sísmico grande en el búnker argentino en la derrota contra Arabia Saudita. El equipo no había encontrado el juego que a ellos tanto los caracterizaba y Scaloni decidió realizar cambios.
Y en el arranque del partido contra el «Tri» los cambios no daban resultado. Montiel y Acuña no lastimaban por los costados, Guido Rodríguez no podía realizar la distribución en el mediocampo por su posición de «Stopper» más que mediocampista central y Mac Allister no podía desequilibrar por la barrera mexicana. El único que pudo valer su titularidad, fue Lisandro Martínez que junto a Otamendi fueron estandartes en defensa.
Entonces en el segundo tiempo los cambios comenzaron a realizarse, y el cambio de juego también. Enzo Fernández se hizo cargo de la pelota y con la sociedad de Messi, la agresividad del recién ingresado Molina y la velocidad de Julián Álvarez, guiaron a la selección a vencer 2-0 con goles del «10» y del ex River Fernández.
Ahora viene Polonia, y los números matemáticos comienzan a ser protagonistas:
La selección argentina depende de sí misma para meterse en octavos de final de la Copa del Mundo e, incluso, puede hacerlo en el primer puesto. Si le gana a Polonia, llegará a seis unidades y obtendrá el boleto a la próxima instancia.
También puede hacerlo en el primer puesto si le gana a Polonia. En este caso, Argentina llegará a seis unidades y obtendrá el boleto a la próxima instancia. En caso de que Arabia Saudita derrote a México, quien tenga mejor diferencia de gol (actualmente la albiceleste tiene +1 y el elenco asiático -1) se quedará con el primer lugar.

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