Cristian Macció y el día en el que tuvo que ser arquero en una final.
El amor en la vida del ser humano se puede presentar de diversas maneras. Ya que para poder tener ese sentimiento a flor de piel uno debe hacer cosas en «nombre del amor». Y por ello uno, cuando siente AMOR, es capaz de hacer cualquier cosa.
La noche en el Monumental de Núñez en la que Enzo Pérez tuvo que ponerse el buzo de arquero, demostró una vez más ese sentimiento que tanto lo une con su club. Pero no fue el único, es más, lo pueden encontrar en San Basilio.
Y es que Macció no solo que es un estandarte en su actualidad en el club, sino también que ese sentimiento por la camiseta llevó a tomar quizás la misma decisión (no desde el comienzo del partido sino que a los 20 minutos del segundo tiempo) que el jugador de River Plate.
Corría el año 2011 y Lutgardis Riveros se había consagrado campeón del Torneo Apertura y Atlético San Basilio del Torneo Clausura, por lo que había que definir el campeón anual de la Liga Regional.
En la Ida, jugada en cancha de Atlético San Basilio, fue victoria para el equipo visitante 1-2 con lo que llegaba mucho mejor parado para recibir al «Azul» en Gigena.

Pero el partido de vuelta fue algo totalmente distinto e increíble. Y es que, en la cancha del «Inglés,» el equipo dirigido por Guillermo Guendulain había logrado meter el gol que obligara a llevar el partido a los penales.
Pero un acontecimiento marco el partido como histórico. La hora marcaba veinte minutos del segundo tiempo cuando una falta provocada por Albano Ochoa (arquero de Atlético San Basilio) provocó su expulsión (y la de Prado en Riveros) y ante la costumbre de su DT de no llevar arquero suplente, obligó a un jugador de cancha a reemplazarlo en su lugar.
«Le dije a los chicos voy yo al arco», ante el apuro de no tardar tanto (Ya que todavia seguian 0-0 en el partido y necesitaban un gol para ir a penales) Macció no lo pensó dos veces y le pidió los guantes y el buzo a Ochoa. «Estaba tan metido en el partido que no vi que Guillermo Guendulain estaba haciendo calentar a mi hermano para que ataje, ya que en los ensayos de vez en cuando atajaba el».
Amor era lo que sentía el «pájaro» ya que no importaba su falta de experiencia en el arco, ni las situaciones que tuviera que enfrentar. Solo quería estar donde más lo necesitara el equipo y el grupo.
A los 46 del complemento, Alejandro Granero marcaba el gol épico que forzaba a jugar el alargue para definir al campeón. La situación no movió el tablero del resultado y se definió todo en los doce pasos.
Fue victoria para Lutgardis Riveros, ya que Monetti y Fernández no lograron convertir. Pero más allá de cómo terminó el partido, nadie pudo reprochar la entrega y valentía no solo de Macció que tuvo que atajar un tiempo completo (la mitad del segundo tiempo y los 30 del alargue) sino también del equipo que intentó terminar de completar su hazaña pero que estuvo muy cerca de conseguirlo.
El amor se demuestra con hechos, porque nace desde el interior y no importa si es algo alocado. Porque si se hace con AMOR, no hay pensamiento racional.
El próximo viernes 28 de mayo desde las 21:30 por la señal 2 de Cosbal y señal 5 de Alcira Gigena en una nueva edición de Tirando Deportes TV, reviviremos aquel momento con palabra de protagonistas.





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