Hay futbolistas que atraviesan distintas etapas dentro de un club y Leonel Arrieta es uno de ellos. En 2012 era apenas un joven que comenzaba a vivir sus primeras experiencias con la camiseta de Lautaro Roncedo cuando el «Doctor» levantó el último campeonato de su historia. Catorce años después, ya convertido en uno de los referentes del plantel, volvió a ser parte de una consagración inolvidable. El Torneo Apertura 2026 no solo terminó con una larga espera para el pueblo «albiceleste», sino que llegó en el año del centenario de la institución, haciendo aún más especial un logro que quedará marcado para siempre.
Con el paso de las horas y la emoción ya un poco más calmada, Arrieta comenzó a poner en palabras lo vivido. Para el mediocampista, el campeonato fue la consecuencia de un trabajo sostenido durante todo el semestre: «La verdad que fuimos campeones por todo el esfuerzo que hicimos durante este campeonato. Sabemos que esta liga no es para nada fácil, pero supimos aprovechar los momentos y saber sufrir», explicó.
El futbolista también remarcó el significado que tuvo levantar el trofeo justamente en una temporada tan especial para la institución: «Al ser el centenario del club tuvo un valor importantísimo, ya que a principio de año nos propusimos ser protagonistas y salir campeones. Por suerte se nos dio», expresó. Un objetivo que el plantel se había planteado desde el inicio y que terminó cumpliéndose en la última fecha, desatando el festejo después de 14 años sin títulos.
La historia personal de Arrieta también le da un condimento especial a esta conquista. Formó parte del plantel campeón de 2012 y volvió a repetir la historia en 2026, aunque desde un lugar completamente diferente: «En lo personal significa muchísimo, ya que el otro campeonato ganado era chico y no tomás noción de lo conseguido», reconoció. Aquella vuelta olímpica la vivió siendo un juvenil que recién daba sus primeros pasos, mientras que esta vez fue uno de los protagonistas dentro de un equipo que construyó su camino hacia la gloria.
Comparar ambos títulos parece una tarea imposible. Cada uno llegó en un momento distinto de su vida y ambos dejaron una huella imborrable. Por eso, al momento de elegir, Arrieta eligió los dos: «Me quedo con los dos, ya que el esfuerzo que le pone uno en el día a día hace que se disfruten muchísimo los dos».
El Apertura 2026 ya ocupa un lugar de privilegio en la historia de Lautaro Roncedo. Para Leonel Arrieta significó volver a tocar la gloria con la camiseta que lo vio crecer, pero esta vez con la madurez que otorgan los años y la experiencia. Del joven que festejó el título de 2012 al futbolista que aportó desde adentro un nuevo campeonato pasaron 14 años de esfuerzo, perseverancia y amor por el club. Y esa historia, al igual que la del pueblo «albiceleste», volvió a tener un final feliz.

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