Estamos entrando al cierre del primer semestre en la Liga Regional, que varios equipos e instituciones desean por su prestigio, por su valor y por la alegría que representa para la gente y la familia que siempre está bancando desde la tribuna.
Pero cuando las cosas no salen como la directiva pretende, se deben tomar decisiones. Un fenómeno que se repitió SEIS VECES en este Torneo Apertura fue el cambio de DT en plena competencia. En ambas categorías, «A» y «B», hubo cambios.
El primero que abandonó su cargo y que de algún modo sorprendió fue Vladimir Vera en Lautaro Roncedo. Vera se desvinculó del club gigenense a fines de marzo, con apenas cuatro fechas disputadas. Entre ellas, una dura derrota en el clásico ante Lutgardis por 4-2 terminó por precipitar su renuncia.
Tres semanas después, la víctima fue Leonardo Cabrera de Deportivo Río Cuarto. El ahora ex técnico del «Canario» estaba al mando del equipo desde mitad del año pasado, donde supo mostrar un buen rendimiento y cumplir con el objetivo de salvar al «Depor» del descenso. Este año fue todo lo contrario: el equipo no sumó ni un punto y tuvo que dar un paso al costado.
En la octava fecha, quien se despidió fue Juan Palandri. El experimentado DT, con gran recorrido en varios clubes de la región, tampoco logró que Charrense sume en su vuelta a primera, y la dirigencia le dijo adiós tras cosechar dos empates y seis derrotas.
Diego Campos es otro de los técnicos que no tuvieron continuidad. El exentrenador del «Santo» logró llegar a la final del Provincial a principios de este 2025, pero al ponerle tanta atención a ese torneo, descuidó la Liga. El club quedó en las últimas posiciones y eso terminó en su salida del club mackenense.
Hasta acá, el denominador común fue el mal rendimiento. Sin embargo, también hubo casos distintos. Uno es el del técnico multicampeón de Acción Juvenil, Maximiliano Ractoret. El «Aurinegro» dominó todo el 2024, llegó este año a la final del Regional Amateur y, con pocos días de vacaciones para el plantel, el cansancio le pasó factura. Ractoret no inició el Apertura como quería. Tuvo buenos resultados, pero hoy está sexto con 26 unidades, a 11 del líder. Respecto a su salida, el histórico DT aclaró en varios medios que la decisión no fue futbolística sino por un problema familiar.
La otra situación es la de Alejandro Ábalos, al mando de Centro Cultural Alberdi. Un caso particular: el «Mercedario» compartió grupo con equipos complicados como Municipal y Juventud Unida, pero compitió de igual a igual. Clasificó a la siguiente fase con siete partidos ganados y solo tres derrotas. ¿La causa de su salida? No había feeling con la directiva del conjunto riocuartense.
Así se va cerrando el Apertura: con goles y decisiones que dejan vacíos los bancos. El cambio de entrenador constante refleja que cuando no aparecen los resultados, no hay proyecto que aguante.
¿Hay tiempo para trabajar en la Liga, o el ritmo de la competencia obliga a los clubes a elegir caminos cortos?

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