16 de abril de 2026

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San Miguel: «Fue una locomotora desde el primer día»

El recuerdo de sus inicios en Río Cuarto.

Este lunes 28 de julio se conoció la noticia del fallecimiento de Alejandra «Locomotora» Oliveras, quien fuera una de las mayores exponentes del boxeo y del deporte femenino en el país. Tenía 47 años y se encontraba internada en grave estado ya hacía varios días producto de un ACV. Carlos San Miguel, su primer entrenador, habló con Tirando Deportes.

Carlos San Miguel, su primer entrenador, reconstruye como fue el momento en el que, su padre Alberto San Miguel, ve por primera vez a Alejandra: «Mi viejo la descubre entrenando, haciendo aerobox, en un gimnasio en la calle Colón en Río Cuarto. Le estaba pegando muy duro a la bolsa, porque la estaba castigando. Entonces mi viejo de metido, la mira y le dice: ‘¿No te gustaría pelear?’. ‘Sí, me encantaría’, le respondió.

Carlos, tenía su gimnasio en Adelia María y hacia allá fue la joven boxeadora: «¿No me puede entrenar su hijo? Porque yo me quiero probar, a ver si sirvo para esto’. Y bueno, me pidió que le diera una oportunidad. Le preparé a dos chicos y les dije: ‘Por favor, con cuidado’. Pero cuando la vi, me di cuenta que era tremenda. No se sabía controlar, le costaba un montón. Pero esa primera vez ya me dijo: ‘Yo quiero pelear con la Tigresa Acuña’, sin haber debutado ni en amateur.»

Ante la consulta de como la recuerda en sus inicios, comentó: «Era muy difícil encontrar mujeres entrenando en ese momento, estamos hablando de 2003. Pero ella tenía algo especial. Le gustaba entrenar, se exigía siempre más. Había que hacer 400 abdominales, y ella hacía 600. Si tocaban 4 rounds de guantes, ella hacía 8, porque decía ‘no anduve bien’. Y cuando había que correr 8 kilómetros, los corría, y cuando terminaba decía: ‘Estoy entera, hagamos piques’. Siempre estuvo predispuesta, fue muy profesional. Y para mí es un orgullo que siempre me reconociera como su primer entrenador.»

El apodo «locomotora» surge de una conversación entre padre e hijo: «Me llamó mi viejo, me preguntó cómo había andado a Alejandra, le digo, fue una locomotora, y le quedo locomotora. La verdad que sirvió para la promoción indudablemente. Ella era más popular que los profesionales en Río Cuarto. En su debut ganó por nocaut en el primer round».

Entre sus recuerdos más emotivos, recuerda la noche de la última pelea aquí en Río Cuarto ante Liliana Palmera: «Cuando peleó con Liliana Palmera en la cancha de básquet de Estudiantes, vino Don Amílcar Brusa y me dice: ‘Si esta noche se consagra campeona del mundo, usted puso una piedra fundamental para que esta chica lo consiguiera’. La verdad, un grande por su humildad y también ella, por tener siempre presente a los que estuvimos en sus primeros pasos.»

Y sobre su carácter, su esencia, no duda: «Alejandra era así. No era un personaje. Era auténtica. Decía lo que pensaba, lo que te gustaba y lo que no también. Era líder, frontal, desfachatada».

Foto: Gentileza Carlos San Miguel.