1 de julio de 2026

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San Martín, un subcampeón que estuvo a la altura

En muchos torneos, una campaña como la de San Martín alcanza para ser campeón. El equipo de Hugo Ferraro sumó 41 puntos, ganó 12 partidos, empató cinco y perdió solamente uno. Terminó con una efectividad del 75,9 %. La única derrota llegó en la séptima fecha frente a Acción Juvenil por 6-3. Después de ese golpe, el Patriota reaccionó y construyó una larga serie positiva que lo llevó a pelear el campeonato hasta el final.

Si Roncedo edificó el título desde la defensa, San Martín encontró su mayor fortaleza en el área rival. Marcó 35 goles y compartió el registro de equipo más goleador del campeonato junto con Lutgardis Riveros. Gran parte de esa producción tuvo nombre y apellido: Christian Pérez. El delantero convirtió 17 goles y terminó como máximo artillero del Apertura con una diferencia considerable sobre el resto de los atacantes del torneo. A su aporte se sumaron Francisco Real y Lucas Tello, ambos con cinco conquistas.

San Martín tampoco perdió en su estadio. Ganó ocho encuentros y empató dos. Ese rendimiento le permitió mantenerse siempre cerca de Roncedo y llegar con posibilidades reales a la recta final. El punto máximo fue justamente el triunfo frente al líder en la penúltima fecha. Con el gol de Christian Pérez sobre el cierre del partido, el Patriota desplazó a Roncedo de la cima y dejó el campeonato abierto hasta la última jornada.

Si hubo un aspecto que terminó marcando la diferencia fueron las igualdades. San Martín perdió solamente un partido, dos menos que Roncedo. Sin embargo, empató cinco encuentros contra uno solo del campeón. En un torneo donde la victoria vale tres puntos, esos cuatro empates adicionales significaron ocho unidades menos respecto de un rendimiento ideal. Allí aparece probablemente la explicación matemática de por qué el equipo de Hugo Ferraro no pudo coronar una campaña extraordinaria.

El otro contraste con el campeón estuvo en la última línea. San Martín recibió veinte goles, exactamente el doble que Roncedo. Además, solo pudo mantener el arco en cero en cinco partidos. Roncedo fue el equipo más equilibrado. San Martín, el más explosivo. Uno edificó el campeonato desde la seguridad defensiva, la regularidad y la fortaleza como local. El otro apostó por un fútbol ofensivo, el goleador del torneo y una reacción que lo llevó a ilusionarse hasta el último minuto.

La tabla final terminó premiando la consistencia del conjunto de Alcira Gigena. Pero también dejó la sensación de que San Martín fue un subcampeón que dignificó el torneo y elevó el nivel de la competencia. En definitiva, el Apertura 2026 será recordado por la décima estrella de Lautaro Roncedo, pero también por el apasionante mano a mano que protagonizó con San Martín, una rivalidad que sostuvo el suspenso hasta la última fecha y que le devolvió emoción a la definición del campeonato regional.

Foto: Agustín Barrionuevo.