El próximo sábado, en el estadio Blas Mariscotti, Renato Cesarini y Toro Club darán inicio a una final que promete ser una de las más parejas y disputadas del año. Ambos llegan atravesando un gran presente, con identidades de juego diferentes y con la confianza fortalecida tras superar rivales muy exigentes.
Por un lado está Renato, que viene con el impulso de haber dejado en el camino a Belgrano de Mackenna por penales, tras perder de visitante. El conjunto de barrio Obrero es un equipo ordenado, intenso, que se sostiene con una defensa firme y con efectividad en su ataque.
Del otro lado aparece Toro, que sufrió, resistió y sacó adelante una semifinal durísima ante Roncedo. El empate conseguido en Gigena volvió a demostrar la fortaleza mental del plantel que remarcan sus jugadores: “El grupo está unido y eso se nota en los momentos difíciles”, señaló Juan Pablo Sirolessi tras la clasificación.
El primer capítulo de esta historia se jugará en una cancha que promete un recibimiento imponente. El «Naranja» intentará hacerse fuerte en su casa, donde suele imponer su juego, mientras que el «Azulgrana» buscará estirar la definición al segundo partido. En una serie que parece destinada a resolverse por detalles, cada pelota parada o cada lectura del juego pueden marcar la diferencia.

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