La historia de un «loco» que un día quiso fundar un club y hacer historia dentro de la Liga riocuartense, es real. Blas Mariscotti con un poco de ingenio, locura, pero también inteligencia y aspiraciones, levantó a un Renato Cesarini que hoy en día esta en Primera División y que sueña con crecer institucionalmente.
Santiago, el hijo de don «Pachacho», hoy en día esta al frente del club como su presidente, y pudo hacer realidad el sueño de tener no solamente su propio estadio, sino ahora también su propio predio de entrenamiento, el cual logró ubicar cerca del mencionado estadio, más precisamente entre las calles Yapeyú y Sarratea.
Buenas noticias para el «Naranja» que busca crecimiento para poder brindarle a sus jugadores, mejores comodidades que le permitan crecer también en lo futbolístico.


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