17 de abril de 2026

Tirando Deportes

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Entre tribunas y recuerdos: la historia del estadio de Roncedo

En el centro de Alcira Gigena hay un lugar donde el tiempo no pasa: se acumula. Donde cada partido deja una marca y cada generación suma su historia. Ahí está el estadio de Club Sportivo Y Biblioteca Lautaro Roncedo, hoy llamado «José Julián Ariz» o como lo apodo el histórico Osvaldo Wehbe «El Cementerio de los Elefantes». En este 2026, el club cumple 100 años. Y hablar de su estadio es, en realidad, contar la historia de todo un pueblo.

«En sus inicios, allá por 1926, todo era muy precario», recuerda José Julián Ariz, actual presidente e hijo directo de esa historia. La primera cancha estaba ubicada a unos 300 metros del lugar actual, apenas marcada por un hilo de alambre y sostenida más por la pasión que por la infraestructura: «La gente se agachaba, y se podía meter, por eso que tenia que haber policías y otras medidas de seguridad para aquellas épocas. Había que controlar todo», cuenta.

Con el correr de las décadas, el club fue echando raíces y creciendo. Entre fines de los años 1930 y principios de 1940, adquirió el terreno donde hoy se levanta todo el predio. La cancha siguió siendo el eje, primero con alambrados precarios, después con el primer gran salto estructural hacia finales de los 50, cuando se instaló el alambre olímpico con postes de quebracho que marcó una nueva etapa. Pero el crecimiento no fue solo material. Fue deportivo.

Años dorados y la transformación del estadio

A comienzos de los 90, Roncedo vivió uno de sus momentos más importantes con un buen pasar en la parte futbolística. Con títulos locales y participación en torneos provinciales, la exigencia también llegó desde afuera y la obligación de hacer mejoras en las instalaciones para poder competir en un nivel mas exigente. Así, en 1994, el club tomó una decisión clave que fue la de rehacer la cancha. Se levantó el paredón perimetral, se elevó el alambrado y se modernizó completamente el campo de juego.

La inauguración, el 6 de enero de 1995, fue una verdadera fiesta. Un torneo organizado por Carlos Salvador Bilardo fue la oportunidad justa. Esa noche y con la presencia destacada del «Doctor» Bilardo, el estadio abrió sus puertas con partidos internacionales que incluyeron equipos de Uruguay, Chile y Brasil, además de la selección de la Liga Regional de Río Cuarto. «Fue algo novedoso, vino muchísima gente. Se estaba haciendo todo muy lindo. La cancha estaba espectacular», recuerda. El crecimiento continuó. En 1997, la participación en el Torneo Argentino B obligó a ampliar la capacidad del estadio. Se construyeron nuevas tribunas hasta alcanzar una capacidad cercana a las 2.000 personas que se mantiene hasta la actualidad. «Hoy tenemos un estadio habilitado y en condiciones para competir en torneos mayores», destaca el presidente.

Un nombre propio: el homenaje a José Julián Ariz

Desde 2023 el estadio lleva oficialmente el nombre de José Julián Ariz, actual presidente de la institución y persona que esta ligado al «albiceleste» hace ya mas de 30 años. Defendió la camiseta por más de 21 años dentro de una cancha como jugador. Y actualmente cursa su tercer mandato al frente de la entidad.

«Yo no sabía nada, me lleve esa grata sorpresa», cuenta. Aquella noche se inauguraban las luces LED del estadio, en el marco de la participación en el Torneo Regional Amateur. Pero lo que parecía una jornada más, terminó siendo inolvidable. «Cuando llego, me encuentro con el cartel que decía «Estadio José Julián Ariz». Fue una emoción muy grande», relata. Un reconocimiento a toda una vida ligada al club: 21 años como jugador y más de dos décadas en la dirigencia.

Pero hay un apodo que lo define al estadio y que no salió de un hincha cualquiera del conjunto gigenense. Fue el reconocido relator Osvaldo Wehbe quien, en el año 1979, lo bautizó como «El cementerio de los elefantes». Fue después de un memorable 4-3 ante Atenas, en un partido que quedó grabado en la memoria de toda la gente. Desde entonces, el apodo acompaña al estadio y resume su esencia que es un lugar difícil, donde los grandes también caen.

Títulos que fueron forjando la identidad de Lautaro Roncedo

La historia futbolística del club respalda ese peso simbólico del estadio. Roncedo suma siete títulos de la Liga Regional de Río Cuarto, con hitos en 1988, 1993 (año en el que ganó Apertura, Clausura y Final Anual), 1994 y el último en 2012. Pero hay una conquista que quedó marcada a nivel provincial: el Interligas de 1993, equivalente al actual torneo provincial, logrado bajo la conducción de Hugo Battaglino tras vencer a Central de Río Segundo. En dicha final, de local vencieron 2-1.

A lo largo de su historia, el “Doctor” fue casa de grandes nombres como Víctor Torres, Miguel Ángel Jaluf , Raúl Britos y Alejandro “Colo” Cabrera, protagonistas de distintas etapas del club. También supo ser semillero de talento, con jugadores surgidos de la institución como Martín Cardetti y Federico “Peke” Álvarez. Todos ellos reflejan la identidad de un club que deja huella dentro y fuera de la cancha.

Más allá del fútbol, Lautaro Roncedo se consolidó como una institución integral con diversas disciplinas en su poder, una pileta olímpica con todas medidas reglamentarias, salón de fiestas, canchas de tenis, bochas, playón deportivo para la práctica de Básquet y un predio alternativo para las divisiones inferiores y entrenamientos. Además, como indica su nombre, el club cuenta con una biblioteca que esta funcionando a pleno. Hoy, el crecimiento continúa. El club avanza en la construcción de un gimnasio cubierto de 1.200 metros cuadrados y proyecta la compra de nuevos terrenos para seguir expandiéndose. «Las necesidades te obligan a ir creciendo», resume el presidente del «doctor».

Fotos: Gentileza Lautaro Roncedo.