«El estadio es nuestro pilar. Está dentro del corazón de cada hincha«, resume Diego Macagno presidente de Independiente Dolores cuando habla del lugar que hace dos décadas se convirtió en el nuevo hogar del club.
A las afueras de General Cabrera, en un predio rodeado de pinos y con una vista amplia que respira fútbol, se levanta una de las canchas más imponentes de la Liga: «El Nuevo Fortín Rojo», el hogar de Independiente Dolores desde 2005. Su historia, sin embargo, comenzó mucho antes, cuando el club todavía jugaba en su antiguo estadio, ubicado en pleno centro de la ciudad.
El viejo Fortín, delimitado por las calles Bolívar, 20 de Septiembre, Laprida y 12 de Octubre, albergó al equipo hasta el 23 de noviembre de 2003. Cuando se disputó el último partido oficial ante Banda Norte en un empate 2 a 2. Poco después, con una visión a futuro, los dirigentes del club decidieron lotear la manzana y destinar los recursos a un nuevo proyecto: construir un estadio más grande y moderno en un predio de 26 hectáreas sobre Bv. Fangio y Circunvalación.

Aunque su nombre al principio no fue oficial, el apodo surgió de manera casual. Fernando Degiovanni, allegado al club y que hacia de periodista para los medios de Río Cuarto lo denominó «El Fortín Rojo», pegó rápidamente entre la hinchada y la afición regional. Con la mudanza al nuevo predio, la hinchada lo rebautizó naturalmente como «El Nuevo Fortín Rojo». Así quedó inmortalizado, como relata el libro de la historia del club.
Hoy, con capacidad para alrededor de 1800 personas sentadas y una tribuna central que se utiliza como zona de palcos, el Nuevo Fortín sigue siendo el escenario de tardes inolvidables. Allí se vivieron ascensos, grandes campañas en Primera y la consolidación de una cancha que ya es parte del alma de Independiente Dolores.

Más allá del nombre, el estadio representa un símbolo de pertenencia. Para los hinchas de la «furia roja», es un pilar: fue lo primero que se construyó en el nuevo predio, con tribunas grandes, vestuarios amplios y una estructura pensada a largo plazo. El paredón retirado del campo de juego brinda seguridad a los futbolista. La arboleda que lo rodea protege a los hinchas en los días de viento. Mientras que la tribuna central, hoy adaptada como zona de palcos, ofrece una vista privilegiada.

Fotos: Gentileza Ind Dolores.

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