El sueño de cada argentino se hizo realidad. Este equipo acompañado por un ya legendario Leonel Scaloni pudo hacer un gran partido en el que tuvieron que sufrir, correr grandes riesgos, para luego poder gozar de la gloria eterna.
La victoria por 2-0 en el segundo tiempo (hasta aproximadamente los 70 minutos) daba indicios de que la copa estaba más cerca, pero un penal cambió todo. Mbappé cambiaba por gol la falta cometida por Otamendi y Francia pasóa ser de un equipo endeble y confundido, a una topadora con un filo punzante de su «10».
Y en dos minutos, lo trabajado pasó a convertirse en nada tras un nuevo gol del jugador del PSG. Ante esto, el empate forzaba a ir al tiempo extra para definir al campeón, pero tras dos goles, el empate continuaba.
Fue entonces que la especialidad de la casa hizo su efecto. Todos los jugadores argentinos convirtieron sus goles, y el maestro de los tres palos, Emiliano Martínez, tapó el penal de Koman y Tchouaméni malograba el suyo. Por lo tanto, las posibilidades estaban cada vez más cerca, y Gonzalo Montiel fue el elegido para colocar el definitorio que le diera la tan ansiada Copa del Mundo.
Y así termina un sueño que demoro mucho más de la cuenta, y en el medio hubo sufrimientos, renuncias, malas gestiones y también un peso gigante que ante cada final perdida aumentaba mas la presión insostenible de la gente para con esta Selección que creía no encontrar en los pies de Messi la solución para alzarse con una nueva copa.
Si se permite la reflexión, no existe mejor merecimiento a un jugador y también a un equipo que respeto la trayectoria de Messi, lo arropo en la nueva transición tras el choque en Rusia y lo empujó hacia el trofeo.
Felicitaciones Selección Argentina. A partir de ahora son los nuevos héroes nacionales de este país.

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