Se terminó la fecha FIFA, y hasta Octubre, no habrá más acción internacional. Los jugadores volverán con sus respectivos clubes y el cuerpo técnico del seleccionado nacional volverá a sus actividades habituales, recolectando información para una posible convocatoria el próximo mes.
Pero en el cuaderno de actividades estará el analizar lo acontecido en tierras cafeteras. Argentina no pudo desplegar su mejor fútbol, pero con sus pinceladas de siempre parecía reponerse de las adversidades sufridas en el partido. La primera, cuando cayó su arco en el gol de cabeza de Mosquera. La segunda, cuando Argentina no tenia la pelota. Parecía desesperado, ansioso por momentos. Con jugadores que en medio del primer tiempo, recibían tarjetas amarillas por llegadas a destiempo (Por ejemplo Montiel), otros casos en los que no podían anticipar las jugadas, y quedaron más de una vez, los delanteros de Colombia mano a mano con «Dibu» Martínez.
Como se dijo en el párrafo anterior, Argentina se repuso de esas adversidades. Luego del gol de Mosquera, la «Albiceleste» respondió con un gran gol de Nico González. Luego, en la desesperada búsqueda de la posesión, Scaloni sacó a Montiel por Molina, pidió más juego colectivo, y el equipo comenzó a responder. Encontró espacios en el 11 de Colombia, y las oportunidades comenzaron a aparecer.
Y de la nada, en una jugada poco riesgosa (y con una evidente actuación en demasía del jugador «cafetero»), Piero Maza, con la «ayuda» del VAR, decretó penal para el local. Dicha sanción fue cobrada con gol de James Rodríguez ante el gigante Martínez, que no pudo acertar esta vez el lado a donde iba el disparo.
De todos modos, Argentina pudo mantenerse como la mejor de Sudamerica al ser líder absoluto en la tabla. Pero habrá que analizar lo sucedido en Barranquilla para evitar sobresaltos similares.

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